La adolescencia es una etapa de transición. Un punto de inflexión hacia la madurez personal y social que necesariamente pasa por la búsqueda de identidad, de definición intrapersonal.

Todo revuelto y desordenado. En ocasiones ese desorden natural puede exceder los límites y provocar dolor y sufrimiento alrededor del adolescente y, lo más importante, provocar desajustes en el equilibrio emocional o afectivo del joven. 

Es en ese momento en el que la ayuda terapeútica se muestra más necesaria y adecuada, especialmente para el propio adolescente, que sufre con mayor intensidad los cambios físicos y psicológicos y en ocasiones no es capaza de afrontarlos adecuadamente.

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